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martes, 7 de junio de 2022
Martes 7 de junio de 2022.

Excelentísimos señores embajadores y representantes diplomática de países amigos y hermanos presentes hoy con nosotros,

Queridos invitados,

Señoras y señores periodistas,

Señoras y señoras;

El Consejo Superior del Poder Judicial (CSPJ) le complace organizar con asociación de la Organización de las Naciones Unidas para la Educación, la Ciencia y la Cultura (UNESCO) este destacado encuentro internacional sobre la protección de la libertad de expresión y de prensa. Es una ocasión para agradecer al Señor Taoufik Jilassi representante de la Organización y a su equipo por su colaboración positiva y por la iniciativa de celebrar este encuentro, que reúne agentes de derechos humanos, jurídicos y culturales de diferentes países árabes, africanos y europeos.

Asimismo, doy la bienvenida a los participantes de los Estados hermanos y amigos, y les deseo una agradable estancia en Rabat, que estos días se luce de cultura, y organiza bajo el alto Patrocinio de Su Majestad el Rey, el Salón Internacional del Libro, que tendrá este año la literatura africana como invitada de honor.

Doy las gracias también a los jueces y a los participantes marroquíes en esta conferencia, en la que se debatirá un importante tema científico de actualidad.

 Señoras y señores,

Ya saben que los instrumentos internacionales de derechos humanos han situado la libertad de opinión y de expresión en una distinguida posición entre los derechos y libertades fundamentales conferidos a las personas y a los grupos dentro de las sociedades.

Además, el Reino de Marruecos ha constitucionalizado estas libertades, dado que el artículo 19 de la Constitución prevé que los hombres y mujeres gozan, en pie de igualdad, de los derechos civiles, políticos, económicos, sociales, culturales y ambientales que se mencionan en la Constitución y en los convenciones y tratados internacionales que Marruecos ha ratificado.            

El artículo 25 de la Constitución garantiza la libertad de pensamiento, opinión y expresión en todas sus formas, además de la libertad de creatividad, publicación y exposición en revistas de literatura, arte, investigación científica y técnica.

Asimismo, el artículo 28 garantiza la libertad de prensa y la prohibición de su restricción en cualquier forma de censura previa. Así como, el artículo prevé la libertad de expresión a todos, la publicación de noticias, ideas y opiniones en toda libertad y sin restricción, salvo lo dispuesto expresamente por la ley.

La legislación fundamental del Reino no solo ha reconocido y garantizado estas libertades, sino también, encomienda a las autoridades públicas que las promuevan por todos los medios adecuados y velen por su organización de forma independiente, basada en la democracia, el profesionalismo y la ética. La legislación ha otorgado a los ciudadanos el derecho de acceso a la información, que solo se limita por lo dispuesto en la ley por proteger la seguridad pública, la vida privada, derechos y libertades de los individuos previstos en la Constitución. (Artículos 26 y 27 de la Constitución).

La libertad de prensa ya no es cuestión de discusión en la sociedad actual, más bien es considerada la imagen más importante y el índice principal de la libertad de expresión, y es posicionada como el cuarto poder. No obstante, el debate social, jurídico y en materia de derechos se dirige a lograr la adecuación, por una parte, entre la libertad de prensa, de opinión y de expresión, con los derechos fundamentales otorgados a los individuos y la sociedad conforme a los instrumentos internacionales de derechos humanos y las constituciones avanzadas, entre ellas la Constitución del Reino. Si los individuos gozan del derecho a expresar sus opiniones con libertad y con los diferentes medios de expresión orales, escritas u otras, este derecho está sujeto a las disposiciones del artículo 19 del Pacto Internacional de Derechos Civiles y Políticos, con obligaciones y responsabilidades específicas previstas por la ley cuando proceda proteger los derechos o la reputación de otras personas, proteger la seguridad nacional, el orden público, la sanidad o moral pública. Por ende, la Constitución marroquí, que reconoció la libertad de opinión, expresión y prensa, ha encomiado su reglamentación a la legislación.

Si la libertad de prensa ha sido reconocida por la Constitución y la censura previa sobre su contenido ha sido prohibida, el reglamento de su ejercicio ha sido mediante Ley, que tiene como objetivo proteger los derechos y libertades de los individuos. Asimismo. Proteger el orden público en sus tres demisiones relativas a la seguridad pública, moral y sanidad pública.

De este modo, la Ley 88.13 relativa a la prensa y edición ha definido la prensa como la profesión de recopilar noticias, informaciones y hechos, verificarlos e investigarlos de manera profesional, con el fin de redactar o crear material informativo cualquiera que fuese el modo o soporte utilizado para su publicación.

De esta definición se deduce que la profesión de periodismo es publicar noticias después de verificar su veracidad de manera profesional. Reafirmando eso, la ley encomienda al director editorial, bajo su responsabilidad personal, verificar la veracidad de las noticias, comentarios, fotos, etc. antes de publicarlos (artículo 17). Por ende, la prensa se considera una profesión noble, pues se apoya sobre investigaciones calificadas por la ley como profesionales, en el reportaje y difusión de noticias, es decir, con seriedad y profesionalismo, lo que evita la difusión de rumores y noticias no contrastadas. Por ello, se dice que la noticia es sagrada y el comentario es libre.

Por consiguiente, la Ley penaliza la calumnia, difamación e injuria, la publicación de noticias falsas si dañan el orden público. Porque la profesión del periodismo no es dañar el honor de las personas, ni inventar noticias y difundir rumores.

El hecho de que la prensa sea una profesión de recopilar noticias, da derecho a los periodistas para conseguir noticias e información de su fuente, excepto la información y secretos excluidos por la Ley. Por consiguiente, la Constitución prevé el derecho al acceso a la información.

El periodismo, por lo tanto, es una profesión de honor. Por ende, ha merecido ser reconocida comúnmente en la sociedad por la cuarta autoridad. Por ello, el periodista está sujeto a obligaciones jurídicas y morales, que hacen de su libertad su propio controlador, y su profesión sometida a responsabilidades. Como afirmó Su Majestad el Rey en el mensaje Real a los profesionales de la Prensa y los Medios de Comunicación, de fecha 15 de noviembre de 2002, donde Su Majestad dijo: "... La libertad y la responsabilidad son los pilares de la profesión del periodismo, y la fuente de su honra… No hay manera de promover y desarrollar un periodismo de calidad sin ejercer la libertad de expresión… con la condición de ser ejercida con responsabilidad”.

Si la prensa juega en la sociedad el papel de transmitir noticias verídicas, mostrar las malas conductas, anunciar las buenas iniciativas, además de ser un arma que apunta a los que infringen la ley, mediante sus investigaciones análisis y comentarios. La judicatura juega el papel de conservar el equilibrio entre los derechos y obligaciones. Está llamada a proteger la prensa y conservar su libertad, a su derecho de acceder a las fuentes de noticias y obtener la protección de sus fuentes legales. La judicatura protege también los derechos de las personas y su honor de algunas irregularidades de la prensa. Asimismo, protege la seguridad del orden público de algunas prácticas periodísticas que incitan y aplauden delitos, o promueven la discriminación y el racismo, o atentan contra la moral pública u otros temas considerados delitos por la ley.

Si el éxito de la prensa en el ejercicio de sus tareas se mide por la veracidad y exclusividad de la información que publica, el éxito de la justicia se evalúa por su capacidad para establecer un equilibrio entre los derechos de los periodistas y los derechos de los terceros que constituyen material periodístico, así como por la eficacia y eficiencia de la capacidad de respuesta judicial.

Aunque puede parecer que la judicatura y el periodismo son dos profesiones opuestas, en realidad son complementarias en lo que se refiere a la protección de la sociedad y del orden público. Cada una pone límites y sigue los pasos de la otra, prohibiendo que se cometan irregularidades.

De hecho, el juez, conforme al artículo 117 de la Constitución, es garante de la protección de los derechos, libertades y seguridad judicial de las personas. Asimismo, el periodista es la mirada de la sociedad hacia los hechos, que busca, investiga, documenta y publica.

Asimismo, las dos profesiones son, una para la otra, material de desempeño, ya que la prensa sigue las investigaciones y las sentencias de la justicia y las transmite al público para que sean un ejemplo. Mientras que la judicatura abre investigaciones por hechos que se publican en la prensa, de los que pueden dictarse sentencias, que por su parte también se convierten en noticias y un ejemplo a los demás.

Por ello, el hecho de que los jueces conozcan las tareas de los periodistas les será útil a la hora de aplicar las disposiciones jurídicas relativas al periodismo. Del mismo modo, el conocimiento de las funciones judiciales por parte de los periodistas es útil para los profesionales de los medios para analizar procesos judiciales y comentar sentencias. Por consiguiente, el Consejo da la bienvenida a todas las iniciativas serias de formación en esta materia a favor tanto de los jueces como de los periodistas. Precisamente en este contexto tiene lugar la conferencia de hoy, organizada en colaboración con la UNESCO, que se suma a las numerosas conferencias y reuniones celebradas anteriormente en este campo, para constituir un vínculo que permita reanudar este camino interrumpido a raíz de la pandemia del Covid -19; esperamos que las circunstancias nos permitan retomar esta trayectoria en mejores condiciones y pronto.

 

Mientras tanto, espero que nuestros jueces y todos los participantes se beneficien de la conferencia celebrada hoy, con la esperanza de que sea un éxito.

Gracias a todos.

Wa assalamou alaykoum wa rahmatou Allah.

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